La Rioja intuye en los estudios de Valpuesta «un ánimo ajeno a lo científico y muy político»

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Noticia extraída de Larioja.com

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«Cilengua tiene que estar muy satisfecho de lo que está haciendo. Mientras que en otros lugares se está intentando rivalizar con un ánimo muy ajeno a lo científico y muy político, nosotros aquí (en San Millán) lo que estamos haciendo es trabajar sobre el español».

Javier García Turza, director general de Cultura del Gobierno de La Rioja, hizo estas declaraciones ayer en Logroño al presentar varias publicaciones del Centro Internacional de Investigación de la Lengua Española (Cilengua). Se refería a los cartularios de Valpuesta (Burgos), cuyos estudiosos sostienen que adelantarían al siglo IX los primeros vestigios escritos del castellano frente a las Glosas Emilianenses, de entre los siglos X y XI, consideradas desde su descubrimiento filológico en 1911 «acta de nacimiento del idioma».

Las nuevas aportaciones de la Fundación Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, que precisamente se presentan hoy en la Real Academia Española con el beneplácito de esta institución, han servido a diversos sectores y medios de comunicación, especialmente castellano-leoneses pero también nacionales, para cargar contra la denominada simbólicamente «cuna del español» con afirmaciones tales como que «dinamitan el ya cuestionado mito de las Glosas Emilianenses como primer texto y San Millán de la Cogolla (Logroño) (sic) como cuna del castellano» (El Mundo, 7 de noviembre).
Desde La Rioja no se pretende entrar en polémicas ni en carreras en el tiempo, pero tampoco están dispuestos a consentir ataques al prestigio histórico y cultural de San Millán. «No debemos rivalizar, sino sumar esfuerzos», declaró García Turza, en su doble condición de político y experto filólogo medievalista junto con su hermano Claudio, y con el convencimiento de que «las lenguas no surgen ex novo (de nuevo) y menos en un lugar concreto».

Presentación en la RAE
En cualquier caso, la sede madrileña de la Real Academia acoge hoy la presentación de ‘Los Becerros Gótico y Galicano de Valpuesta’, obra de un equipo de paleógrafos dirigida por el catedrático de la Universidad de Valladolid José María Ruiz Asencio, editada por el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua y la propia RAE. La investigación, fruto de siete años de trabajo, defiende, según el mencionado instituto, que los documentos pertenecientes al monasterio burgalés próximo al País Vasco incluyen «términos que son los primeros vestigios del castellano y los más antiguos que se han encontrado hasta el momento».

Se trata de ocho documentos datados por estos paleógrafos en el siglo IX, 39 en el X, 49 en el XI, 90 en el XII y uno en el siglo XIII. Los investigadores aseguran que estos documentos acreditan una mezcla de registros oral y escritos en romance y latín «que ampara fenómenos fonéticos, morfosintácticos y léxico-semánticos propios del castellano». Su actual estudio supone, en opinión de los castellano-leoneses, una aportación «definitiva y fundamental» para el estudio del origen de la lengua romance.

Dudas sobre los cartularios
Sólo con esta información, sin haber leído todavía el nuevo trabajo de sus colegas, pero con un amplio conocimiento en la materia, los hermanos García Turza albergan muchas dudas.

Los cartularios, explican, son relaciones de documentos realizadas en la Edad Media generalmente para pormenorizar las propiedades de la nobleza o de un monasterio. En el caso de Valpuesta, los riojanos opinan que se trata de documentos del siglo XII que repasan relaciones de documentos anteriores, «que no se conservan» y de los que se dice que en el siglo IX contenían palabras en romance, según García Turza. «Entre los documentos originales y los cartularios hay un gran salto cronológico, más de dos siglos -afirmó ayer-, lo que reduce la importancia de la lengua con la que se transcriben».

En La Rioja siempre se ha desestimado el estudio filológico de los cartularios porque, pese a su valor histórico, resultan «ineficaces para estudiar la lengua». «En San Millán -añadió- tenemos documentos de mediados del siglo VIII en estos cartularios, tenemos más de 25 documentos anteriores al año 900. A ninguno de nosotros se nos pasó por la cabeza la posibilidad de estudiarlos desde esta vertiente porque para analizarlo con certidumbre este documento tiene que ser original y coetáneo al momento en que se escribe».

«A nosotros -sentenció por último- lo que nos mueve es seguir investigando, no darle vueltas al mismo tema, tenemos ánimo científico y no político. Que surjan nuevos puntos de vista es bueno, pero no nos vamos a entretener en otra cosa que no sea la defensa del español».

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