La iniciativa pretende garantizar la conservación de la Colegiata de Santa María
La Colegiata de Santa María de Valpuesta ha sido seleccionada como uno de los doce Bienes de Interés Cultural (BIC) de la provincia de Burgos que contarán con un sistema de monitorización tecnológica avanzada.
Según leemos en el Diario de Burgos, esta iniciativa, impulsada por la Diputación de Burgos a través de Sodebur, busca aplicar la innovación digital para asegurar la preservación a largo plazo de los monumentos más emblemáticos del territorio rural burgalés.
¿Qué supone este proyecto para Valpuesta?
La implementación de esta «tecnología inteligente» no es solo un avance administrativo, sino una herramienta de conservación preventiva vital para nuestro patrimonio. Para la Colegiata, esto se traduce en:
- Vigilancia estructural constante: Se instalarán sensores capaces de detectar movimientos milimétricos o la aparición de fisuras, permitiendo actuar de forma inmediata antes de que se produzcan daños irreversibles.
- Control de parámetros ambientales: La medición en tiempo real de la temperatura, la humedad y los niveles de CO₂ ayudará a prevenir el deterioro de las fábricas de piedra y de los tesoros artísticos que alberga el interior del templo.
- Gestión eficiente y digital: Los datos recopilados permitirán a los técnicos responsables conocer el estado exacto del edificio sin necesidad de desplazamientos constantes, optimizando los recursos destinados a su mantenimiento.
Un paso más en la puesta en valor de la «Cuna del Castellano»
Este proyecto de monitorización se complementa con otras acciones oficiales ya en marcha. La Junta de Castilla y León, a través del programa «Valpuesta, origen del español», ha reafirmado su compromiso con la zona mediante la rehabilitación de la Casa Quemada, que se convertirá en un centro de recepción de visitantes con experiencias inmersivas y tecnología de última generación.
Asimismo, la Diputación de Burgos continúa reforzando los accesos y la infraestructura del entorno, consolidando a Valpuesta como un referente no solo histórico y lingüístico, sino también en la gestión sostenible y tecnológica del patrimonio rural.
Con esta nueva red de sensores, la Colegiata de Santa María no solo protege su pasado como lugar donde se encontraron los cartularios con las primeras palabras del la lengua castellana, sino que asegura su futuro mediante la vanguardia digital.
Fuentes y más información:




