Valpuesta, zona fronteriza

Sus primeros pobladores: Por su ubicación (el Ebro como eje de comunicaciones), por sus defensas naturales, y su microclima, el Valle de Valdegovía ofrecía excelentes condiciones para asentamiento humano en tiempos remotos.

Para el Imperio Romano fue zona estratégica, como lo atestigua el yacimiento arqueológico de Espejo.

Sus cuevas artificiales: Tan próximas al actual núcleo urbano, nos sitúan en una época altomedieval, de pobladores rurales entre los siglos V y VI.

El obispado de Valpuesta: los reyes de Oviedo, para consolidar su dominio, crearon condados (Lantarón, Castilla) y enviaron opispos (Valpuesta, Burgo de Osma). Será el obispo Juan, enviado por el rey Alfonso II, quien en el 804 fundara el obispado de Valpuesta, primero de la zona.

La influencia de Valpuesta entrará en fuerte declive la primera mitad del siglo XI, ante la pujanza del obispado de Burgos que absorbió los obispados de Oca y Valpuesta (1065).

Valpuesta quedó pues arrinconada en el interior de un reino, el castellano, en fuerte expansión hacia tierras del Duero y del Tajo con el rey Alfonso VI.

Las nuevas lenguas romances: Nacerán en el crisol de los caminos y las aldeas. En los monasterios se recogerán estas lenguas ‘vulgares’. Los cartularios de Valpuesta (s. XI y XII) relacionan el latín tardío con la nueva lengua hablada por el pueblo. Con el devenir político y militar se convertirá en el castellano o español.

El punto de partida para intentar explicar el origen del castellano primitivo sería Castro-Urdiales y su zona circundante (la Flavióbriga romana), que experimentó una notable romanización. Se fue formando así un protorromance castellano con unas características propias.

Valpuesta se situaba en la zona donde se originaría el primitivo romance castellano. Esto es el castellano propiamente dicho, muy anterior al que nos ofrece las Glosas Emilianenses.

San Millán de la Cogolla estaría situada en otro contexto, con una variante lingüística fundamentalmente riojana de cierto influjo vasco, que se iría castellanizando progresivamente.

Pequeño rincón originario de Valpuesta

Lugar importante en el nacimiento de la primitiva Castilla.

Tras la invasión árabe, este área fue repoblada muy pronto por gentes hispano-godas del área del Duero. El enclave estratégico de Valdegovía actuó como refugio de  una población en el s. IX, que ejercería la función de centro religioso, lingüístico y cultural en los condados de Castilla y Álava.

El condado primitivo, la Castella Vetula, se circunscribe en un primer momento en la zona norte de Burgos, en el extremo este del reino de Asturias, creando la frontera con los árabes.

La Castella Vetula, junto con el extremo oriental de Cantabria y el occidente de Vizcaya y Álava, pasarán a depender de la sede episcopal de Valpuesta.

Encrucijada de caminos. Durante casi tres siglos (IX, X y la mitad del XI) estos valles atraen a los romanos por la protección que les ofrecían, y a su  paso visitaban a la Virgen de Valpuesta. Esto explicaría la rápida y amplia difusión del arte prerrománica y románico en nuestra comarca en sus primeras iglesias y monasterios.

La vía medieval GR1 (Gran Recorrido 1), Sendero de Gran Recorrido, es el rastro dejado por nuestros antepasados en su necesidad de comunicación y comercio. El GR1 discurre desde Ampuries (Girona) hasta Finisterre (Galicia). Desde Salinas de Añana atraviesa el valle de Valdegovía, pasa por Valpuesta y prosigue por San Pantaleón de Losa.

La ruta del pastoreo, que servía a la transhumancia hacia los pastos de la Cordillera Cantábrica, que desde la sierra de Árcena pasaba por Valpuesta en dirección a Monte Santiago, en Berberana.

La ruta de la sal recogía este preciado producto de las eras de Salinas de Añana, para distribuirla a los monasterios y resto de propietarios y usufructuarios.

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