A 30 Km. de
Vitoria-Gasteiz se ubica el Valle salado, en el municipio de Salinas
de Añana, junto al casco urbano.
A lo largo
de la historia se ha desarrollado en el Valle una actividad salinera
que ha configurado el actual entramado de plataformas de producción
de sal a partir de la evaporación natural de la muera o agua
salada. El número de plataformas es superior a 5.000 y se
adaptan a la orografía recorriendo el cauce del río
Muera.
Los primeros
datos seguros de la existencia de eras en el Valle datan del año
822. Más tarde, en el año 1126, Añana recibió
el estatuto de Villa con la concesión de una carta puebla
por parte de Alfonso VII.
El comercio
de la sal adquiere gran relevancia estratégica hasta mediados
del s. XIX, dada la importancia de la sal como conservante de alimentos,
llegando su distribución hasta Portugal.
Alfonso VII,
en el año 1137, establece las bases legales para la formación
del monopolio de la sal por parte de la corona; el monarca obtiene
beneficios de las salinas desde la explotación directa, mediante
la concesión de autorizaciones a particulares arrendando
las eras a partir del s. XIII.
Añana
sigue produciendo sal hasta hoy, pasando esta producción
por un sin número de vicisitudes y propietarios, quedando
libres desde 1814 los propietarios de producir toda la sal que fueran
capaces, aplicando los precios según las leyes de la oferta
y la demanda. La producción de sal comienza a reducirse rápidamente
a finales de los años 60 por la falta de rentabilidad económica,
hasta llegar a la situación actual de abandono casi total.