Galería de imágenes de las vidrieras de Valpuesta
La importancia de estas vidrieras es tal que sólo hay que compararlas con las ya conocidas de la Capilla del Condestable de la Catedral de Burgos o con las de la catedral de León.
Tras más de una década de ausencia, las vidrieras brillar en la Iglesia de Valpuesta con la belleza de hace siglos.
Tras años y años de tareas de restauración, en 2005 las obras y los andamios dieron lugar a una imagen que permitía jugar a imaginar cómo lucía la colegiata en su esplendor.
Habían pasado once años desde que la Junta de Castilla y León, propietaria del patrimonio de la iglesia de Valpuesta, retiró por procedimiento de urgencia los vidrios del edificio por el deteriorado estado en el que se encontraban. El taller de Segovia en el que trabajan Carlos Muñoz de Pablos con sus hijos Alfonso y Pablo fue el encargado de llevar a cabo la reforma de estas joyas góticas, que según sus restauradores “datan del siglo XV, aproximadamente”.

Vidriera de Valpuesta
La reconstrucción de las vidrieras se basó en tres puntos fundamentales. Por una parte, los vidrios se sometieron a unos baños para restaurar la parte estropeada por el ácido. A continuación, y de acuerdo a la documentación encontrada de la época, se recompuso la zona de iconografía. Otro de los aspectos más importantes de la restauración de los cristales es la cámara isotérmica que protegerála obra a partir de ahora.
Las vidrieras están colocadas de tal forma que les diera la luz de la mañana (al Este) y no han podido ser contempladas en todo su esplendor desde hace varios siglos. El retablo de la iglesia de Valpuesta, de estilo renacentista, las cubría en parte, y hasta su desmontaje en 2001 no han podido ser contempladas en su totalidad. Las imágenes que se ven en esta página son inéditas y demuestran la calidad de su elaboración.
La importancia de estas vidrieras es tal que sólo hay que compararlas con las ya conocidas de la Capilla del Condestable de la Catedral de Burgos o con las de la catedral de León. Este hecho nos da una idea de la importancia que tuvo en su época la colegiata de Valpuesta (804-1089).
Según el estilo gótico, la luz, sustancia celestial en forma pura, es el elemento arquitectónico principal. La luz atraviesa los ventanales y se transfigura ofreciéndonos unas secuencias teológicas narrándonos historias de la fe.
Podemos contemplar escenas tales como la Adoración de los Reyes Magos, la Crucifixión, podemos ver ángeles, apóstoles, leones, ciudades, paisajes increíbles, hasta símbolos esotéricos bien escondidos, todas ellas conjugaban la luz de la fe con los conocimientos científicos del arte aplicados al servicio de la imaginación humana. Era el cine y la fotografía de aquella época.
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