Domingo, 26 de noviembre de 2006 Santonja cree
simbólico pizarras lleguen lugar origen castellano El director del Instituto
Castellano y Leonés de la Lengua, Gonzalo Santonja, defendió
hoy que las pizarras visigodas de Avila y Salamanca son los primeros
vestigios del castellano y expresó su satisfacción
de que puedan ser expuestas en Burgos, porque considera que es la
tierra donde nació esta lengua.
A. MORAZA/VITORIA
Gonzalo Santonja, en
el acto de inauguración de la exposición 'En la pizarra.Los
últimos hispanorromanos de la Meseta', destacó la
importancia de que esta muestra itinerante recale en Burgos 'por
ser la tierra donde nació el castellano de una manera rotunda
y sólida' y recordó el Cartulario de Valpuesta
y las Glosas de Silos 'que tienen un peso indudable en la lengua
castellana'.
Afirmó que las pizarras 'recogen los
primeros orígenes de la lengua' y destacó 'el que
estos documentos vengan al territorio donde nació el castellano
es un hecho lleno de simbología'.
El director del Instituto Castellano y Leones
de la Lengua destacó que gracias a estas pizarras 'se pueden
documentar muy bien los rudimentos de la lengua y después
tenemos documentos sobre el afianzamiento del castellano'.
Santonja inauguró en la Sala Espolón
la exposición 'En la pizarra. Los últimos hispanorromanos
de la Meseta', organizada por la Fundación Instituto Castellano
y Leonés de la Lengua en colaboración con Caja Círculo,
con el objetivo de difundir materiales, textos y trabajos relevantes
para el estudio de la lengua española y de sus orígenes.
Con anterioridad, entre el 26 de octubre y el
16 de noviembre, esta muestra se ha exhibido en el Círculo
de Bellas Artes de Madrid.
Según Santonja, las pizarras escritas
de época visigoda, mayoritariamente halladas en las provincias
de Salamanca y Avila, junto a algunas otras del norte de Cáceres,
Segovia, Portugal, y algunas más de tiempos posteriores de
León, Zamora, Asturias y Andorra, constituyen un conjunto
documental de importancia extraordinaria para el conocimiento de
la lengua hablada en los siglos VI y VII en la Hispania visigoda.
Agregó que 'las pizarras, en su mayoría
procedentes de los museos de Salamanca y Avila, nos ponen en contacto
con los hablantes de esa época, con su modo de vida y su
realidad cotidiana; su economía, sus medios de riqueza en
el ámbito rural, sus sistemas de pagos y contribuciones;
su educación y su nivel cultural'.
Según Santonja, las pizarras constituyen
un conjunto documental muy útil para el conocimiento de la
lengua hablada en la Hispania Visigoda, aún latina, pero
cuyos vulgarismos eran el inicio hacia la evolución de las
lenguas romances.
Las pizarras visigodas contienen escrituras
de gentes desconocidas y anónimas, aunque algunos de sus
nombres constan escritos en ellas.