18 de marzo de 2004 El
camino oculto de los alaveses
Asturias
recibe emocionada a los peregrinos que han reabierto después de siglos
la ruta primitiva a Santiago por Reinosa y Oviedo
Para
ir a Santiago de Compostela existen un camino francés, otro inglés,
uno portugués, el de la costa, la ruta de la Plata y una infinidad de senderos.
Pero desde el pasado domingo también se puede hablar con propiedad de una
vía jacobea de los alaveses. Un grupo de 60 peregrinos de la Asociación
de Amigos de los Caminos de Santiago completó el día 21 los 385
kilómetros que separan la capital alavesa de Oviedo. No es un itinerario
más. Fue el primero, el primitivo. Ha estado durmiente más de diez
siglos y para recuperarlo se han rastreado códices medievales e historias
que ya nadie recuerda; se han reabierto sendas de montaña y buscado guías
locales para no perderse. Al final se ha devuelto vigencia a una vía arrinconada
por la historia.
Ramón Loza, profesor,
arquéologo, agitador cultural, y presidente de este colectivo que agrupa
a más de 500 socios tiene muchas razones para impulsar esta iniciativa.
«Micaela Portilla demostró la importancia histórica de esta
ruta en su libro 'Por Álava a Compostela'. No había más que
poner en práctica una idea básica que ella desarrolló. Fue
el primer itinerario europeo hacia la tumba del apóstol», recalca
Loza.
Miedo a los moros
Las
razones son poderosas. Cuando a lo largo del siglo IX se extiende por Europa la
noticia del descubrimiento de las reliquias de Santiago, el rey de Asturias, Alfonso
II el Casto, -hijo de Fruela y la alavesa Munia- erige una pequeña iglesia
en Compostela. La europa medieval se conmociona ante el hallazgo y empieza a transitar
hacia el Sur. Códices medievales latinos como la Crónica Silense,
la Najerense o la navarra de Roda recogen un tópico: «Los peregrinos
se desviaban por los caminos ocultos de Álava por temor a los moros».
El miedo a los ejércitos musulmanes que controlaban el Ebro y a los ataques
normandos que castigaban las costas cantábricas convertía en una
temeridad viajar por otro sitio que no fuera la Navarra media, la Llanada, el
Norte de Burgos, la Montaña y las Asturias de Santillana y Oviedo, cuya
influencia llegaba hasta el Occidente del País Vasco.
La
vinculación Asturias-Álava era muy estrecha. La Diócesis
de Valpuesta fue creada en el año 804 -este año se cumplen
1.200 años- por un obispo asturiano. De allí llegaron los primeros
repobladores y sus reyes se refugiaban en Valdegovía cada vez que tenían
problemas. Incluso se casaban con las mujeres de la nobleza local. «Álava
era la puerta más oriental de aquella Asturias. Sólo reproducimos
los pasos lógicos de los primeros peregrinos. Hasta Reinosa, por la vieja
calzada romana a Julióbriga y desde allí por el sur de la Cordillera
Cantábrica», comenta Loza.
Fines de semana
La
aventura de hollar una ruta milenaria comenzó en octubre de 2002 en Armentia.
En ese año se llevaron a cabo otras tres etapas. En 2003, en distintos
fines de semana, se efectuaron 9 etapas y en 2004, otras 5 hasta Oviedo. Han sido
17 tramos y unos 380 kilómetros de recorrido. A veces se han seguido rutas
del GR-1 que van de Gerona a Finisterre. «Pero otras veces nos hemos perdido
porque es un camino virgen sin señalizaciones. Hemos pisado nieve y hemos
pasado calor. La experiencia ha sido formidable. Los asturianos nos han llevado
de la mano en las últimas etapas», señala Juan Carlos Herrero,
de 54 años, que destaca la grandiosidad de los paisajes como uno de los
atractivos de esta nueva ruta.
El diputado de Hacienda,
Juan Antonio Zárate, gran conocedor de los secretos de todas las sendas
jacobeas, resalta también la importancia de este encuentro entre pueblos
a través del camino. «Nos han recibido como embajadores de una provincia
hermana. Ha sido muy emocionante para todos», subraya.
De
Oviedo a Santiago el camino está muy bien señalado porque la capital
asturiana es un desvío normal en el itinerario del camino oficial o francés.
Un dicho popular asturiano indica que si vas a Santiago y no vas a El Salvador-la
capilla ovetense-, visitas al siervo, pero no al señor. «Las rutas
desde allí serán más sencillas», indica Loza.
La
sede de la Asociación de los Amigos de los Caminos bulle ante la proximidad
de la Semana Santa. El alemán nacionalizado Erno Nell, de 65 años,
espera jubilarse en dos semanas. A finales de abril emprenderá el camino
solo. «Es la mejor manera de conectar con la gente», explica. Nell
afirma que Europa está repleta de caminos secundarios que van a Santiago.
«Hoy se puede venir desde Praga por senderos señalizados».
Dolores
Fernández y Estíbaliz Puig, dos amigas de Arróyabe, han recogido
su credencial de peregrinas, su billete de autobús y sus reservas de hotel.
Harán los 100 kilómetros a pie desde Lugo «sin hijos y sin
maridos». «Decían que estábamos locas, que no éramos
capaces. Nos hemos preparado y llegaremos», dicen. Osadía y fe les
sobran.